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Sabana Alta avanza hacia la adaptación climática: el Banco de Agua toma forma como respuesta a la sequía
Mientras una de las temporadas secas más intensas de los últimos años pone a prueba la resiliencia de las comunidades rurales del Caribe colombiano, las familias participantes del proyecto Guardianes de Semillas y Adaptación a la Variabilidad Climática continúan construyendo soluciones para enfrentar los desafíos del clima.
Los días 28 y 29 de mayo de 2026, en Sabana Alta, se desarrolló la segunda jornada de trabajo para la formulación de los Planes Prediales de Adaptación, un proceso liderado por la Fundación Canal del Dique COMPAS y basado en la metodología de planificación adaptativa desarrollada por la Fundación Ecohabitats.
Paradójicamente, fue en medio de la sequía que las familias comenzaron a diseñar las respuestas que permitirán que estos impactos sean cada vez menores en el futuro. A través de recorridos de campo y ejercicios participativos, mujeres y hombres consolidaron los mapas de cobertura y uso del suelo de sus predios, identificando las áreas más sensibles a los efectos de la variabilidad climática, especialmente frente a eventos de sequía prolongada.
Este análisis permitió evaluar dónde, cuándo y en qué magnitud son vulnerables los sistemas productivos familiares, generando información clave para la toma de decisiones y la priorización de medidas de adaptación.
Siguiendo el enfoque diferencial promovido por la metodología (Paz y Ortega, 2014), hombres y mujeres trabajaron inicialmente en grupos separados para garantizar la participación equitativa de sus conocimientos y experiencias, compartiendo posteriormente los resultados en espacios colectivos de análisis y concertación.
El Banco de Agua: una apuesta innovadora para asegurar el futuro
Como principal medida de adaptación identificada por la comunidad, surgió la conformación de un Banco de Agua, que encuentra en Sabana Alta condiciones ideales para su implementación.
Guiados por el facilitador Luis Alfonso Ortega, los participantes identificaron sitios estratégicos para la construcción de nuevos reservorios, así como oportunidades para ampliar y mejorar la infraestructura existente de almacenamiento de agua. Además, realizaron estimaciones sobre la capacidad de cosecha de agua de lluvia de las estructuras actuales, encontrando que estas podrían almacenar más de dos millones de litros de agua al año.
La lógica es sencilla, pero poderosa: ahorrar agua durante las temporadas lluviosas para disponer de ella cuando más se necesita. Este “capital hídrico” permitirá fortalecer el riego de cultivos, mejorar la seguridad hídrica de las familias y, en el futuro, incluso facilitar mecanismos solidarios de préstamo de agua entre vecinos durante los períodos más críticos.
Hacia una finca piloto para la adaptación climática
Los próximos talleres, tal como explica la directora de la Fundación, María Eugenia Rolón, en articulación con otros aliados de la Fundación Canal del Dique COMPAS y con el apoyo de AGROSAVIA, estarán orientados a implementar nuevas medidas de adaptación que permitan aprovechar la disponibilidad de agua para fortalecer la producción de alimentos, mejorar la alimentación de especies menores y consolidar la seguridad y soberanía alimentaria de las familias.
De manera complementaria, continúa el fortalecimiento del banco comunitario de semillas, la formación de niños, niñas y jóvenes como comunicadores del territorio y el diseño de estrategias de restauración ecológica que contribuyan a mejorar la conectividad del paisaje y la regulación hídrica de los predios.
Con cada taller, Sabana Alta se consolida como una verdadera finca faro de adaptación climática, demostrando que la organización comunitaria, el conocimiento local y la planificación participativa pueden convertirse en herramientas poderosas para enfrentar los impactos, cada vez más frecuentes e intensos, de la variabilidad climática en el Caribe colombiano.







